Durante el webinar organizado por Latam Mobility, referentes del sector automotor y del transporte de carga analizaron los avances y desafíos de la electromovilidad en Chile, en un escenario marcado por la transición hacia sistemas de transporte más sostenibles y de bajas emisiones. El encuentro, moderado por Kathy Ardila de Invest in Latam, reunió a actores clave de la industria que coincidieron en la necesidad de actualizar normativas, mejorar incentivos y acelerar la adopción tecnológica en distintos segmentos del transporte.
En la conversación participaron Gustavo Hunter, jefe del Departamento de Movilidad Sostenible de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC AG), y Pedro Peña, gerente de Electromovilidad de Sotraser, quienes expusieron una visión conjunta sobre el estado actual del ecosistema eléctrico en el país y su proyección regional.
Lea también: Chile destaca por transporte público en Índice de Inmigración 2026
Sotraser, una de las principales compañías de transporte de carga en Chile, opera una flota de 750 tractocamiones y desde 2022 ha impulsado un proceso progresivo de electrificación. La empresa destacó la implementación de la mayor flota de camiones eléctricos de Sudamérica para operaciones logísticas de Walmart, con 50 unidades activas en rutas entre Valparaíso y la Región Metropolitana. Su meta es alcanzar un 20% de flota eléctrica para 2027.
Desde la ANAC AG, Hunter explicó que la asociación reúne a importadores y marcas de vehículos, además de actores vinculados a la infraestructura de carga. Según indicó, Chile se posiciona como el segundo país del mundo con mayor cantidad de buses eléctricos, solo detrás de China, aunque advirtió que el transporte de carga aún enfrenta rezagos en políticas públicas específicas.
Uno de los puntos críticos expuestos fue la normativa vigente del Decreto 151 de 1980, que regula los pesos vehiculares. De acuerdo con Peña, el mayor peso de las baterías —entre 2 y 3 toneladas adicionales— impacta directamente en la eficiencia operativa de los camiones eléctricos, reduciendo su capacidad de carga útil. Ambos expertos coincidieron en que la regulación ha quedado desfasada frente al avance tecnológico.
En materia energética, Hunter subrayó que Chile cuenta con una ventaja estructural: cerca del 60% de su matriz eléctrica proviene de fuentes renovables. Además, el país combina la producción de cobre y litio, insumos esenciales para la fabricación de baterías, lo que refuerza su potencial estratégico en la transición energética.
Sin embargo, persisten barreras relevantes. Entre ellas, la estructura tarifaria eléctrica, que penaliza consumos de alta potencia incluso cuando son esporádicos, lo que dificulta la expansión de infraestructura de carga rápida en carreteras. A esto se suma la necesidad de extender incentivos como el permiso de circulación preferencial para vehículos eléctricos.
Ambos representantes destacaron el trabajo del gobierno en una nueva Estrategia Nacional de Electromovilidad, actualmente en desarrollo, en la que el sector privado ha tenido participación activa. El objetivo es actualizar el marco regulatorio para acompañar el crecimiento del mercado eléctrico y sus nuevas demandas operativas.
En el ámbito de modelos de negocio, Sotraser presentó la implementación del esquema “Charging as a Service”, que permite a los operadores pagar únicamente por la energía consumida, eliminando la necesidad de grandes inversiones iniciales en infraestructura. Este enfoque transforma el gasto en CAPEX en OPEX, facilitando la adopción de flotas eléctricas.
La compañía también impulsa iniciativas de economía circular mediante la reutilización de baterías en desuso para sistemas de almacenamiento energético, integrados con soluciones fotovoltaicas. Este modelo permite extender la vida útil de los componentes y optimizar su valor energético.
En el transporte urbano, Hunter destacó el avance del segmento de última milla, donde operadores privados han desarrollado electroterminales propios y gestionan la carga en horarios de menor costo. Asimismo, resaltó el progreso del transporte público eléctrico en ciudades como Copiapó y Santiago, donde se proyecta que el 60% de los buses sean eléctricos en el corto plazo.
El impacto económico también es significativo. Según cifras expuestas, el reemplazo de combustibles fósiles por electricidad en taxis ha reducido los costos operativos diarios de aproximadamente 200 dólares a entre 40 y 50 dólares, generando un ahorro cercano al 80%.
En paralelo, se están realizando pruebas con camiones eléctricos en la industria minera, donde la topografía permite recuperar hasta un 80% de la batería en trayectos de descenso gracias al frenado regenerativo.
A nivel regional, los expertos coincidieron en la necesidad de avanzar hacia la estandarización tecnológica. Peña enfatizó la importancia de unificar el sistema de conectores de carga en América Latina, destacando la consolidación del estándar CCS en Chile como un avance relevante para la interoperabilidad.
Hunter añadió que también es clave armonizar regulaciones sobre pesos y dimensiones, además de compartir experiencias en incentivos tributarios entre países de la región. Asimismo, destacó el crecimiento del desarrollo de software de gestión de flotas como un área de integración regional con alto potencial.
El encuentro concluyó con la invitación a continuar estas discusiones en el Latam Mobility Colombia 2026, que se realizará los días 10 y 11 de junio en el Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín, donde líderes del sector público y privado debatirán sobre el futuro de la movilidad sostenible en la región.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.





