El transporte eléctrico del Gran Valparaíso enfrenta una crisis financiera que pone en jaque su continuidad operativa, luego de que la empresa Trolebuses Chile anunciara un paro total de sus servicios de troles y buses eléctricos para el lunes 2 de marzo, en plena jornada de retorno masivo a clases y actividades laborales.
La medida responde a una deuda impaga de $1.300 millones por parte del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, correspondiente al mecanismo de aseguramiento de demanda comprometido durante los primeros 12 meses de operación del servicio eléctrico, iniciado en septiembre de 2024.
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El sistema de transporte público regional opera bajo un esquema de subsidios estatales destinados a garantizar la estabilidad del perímetro de exclusión. En el caso de los buses eléctricos, los recursos se canalizan a través del Plan de Fomento de la Electro movilidad, política gubernamental que contempla aportes para cubrir costos operacionales y sostener financieramente a las empresas concesionarias, en el marco de contratos previamente visados por la Contraloría General de la República.
Sin embargo, uno de esos compromisos permanece sin ejecución desde noviembre de 2025. Según explicó el gerente general de Trolebuses Chile, Juan Antonio Massai, la deuda se originó tras una proyección de cinco millones de pasajeros durante el primer año de funcionamiento, cifra que finalmente alcanzó solo tres millones. La diferencia generó un déficit que debía ser compensado por el Estado, conforme a lo establecido contractualmente.
El ejecutivo aseguró desconocer las razones administrativas que han impedido concretar el pago y cuestionó los argumentos entregados por la autoridad regional, señalando que se trataría de un procedimiento que, pese a estar contemplado en el contrato firmado en 2023 y visado en 2024, aún no logra ejecutarse.
La empresa advierte que la falta de liquidez ha agotado su capacidad de operación, obligándola a anunciar la paralización total de los servicios eléctricos si no se regulariza la situación. Massai sostuvo que la decisión responde a la imposibilidad de seguir financiando el sistema con recursos propios y la calificó como “un grito desesperado de ayuda”, descartando que se trate de una amenaza.
Asimismo, denunció ausencia de respuestas formales por parte de la autoridad regional, pese a haber informado anticipadamente sobre la crítica situación financiera y el riesgo de suspensión del servicio a partir del 1 de marzo.
De no concretarse el pago en los próximos días, el paro se materializará el lunes 2 de marzo, afectando gravemente la movilidad del Gran Valparaíso en una de las fechas de mayor demanda del año, cuando miles de estudiantes y trabajadores retoman sus actividades tras el receso estival.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.





