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Transporte de peces en Chile: brechas regulatorias clave

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El transporte de peces vivos en la salmonicultura chilena enfrenta un riesgo principalmente regulatorio, más que técnico, según un estudio reciente que analiza prácticas y normas en el sector. El informe sostiene que, si bien la industria opera en general bajo estándares internacionales de bienestar animal y bioseguridad, la ausencia de un marco normativo específico y homogéneo genera diferencias en la aplicación de protocolos entre empresas.

La investigación, basada en encuestas a compañías del rubro y en una revisión comparada con países como Noruega, Escocia y Canadá, destaca que el desempeño operativo en Chile es sólido, pero depende en gran medida del criterio interno de cada operador, más que de reglas obligatorias estandarizadas.

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El estudio se enfocó en variables críticas del proceso de transporte de peces vivos, como desinfección, capacitación del personal, ayuno, calidad del agua, densidad de carga y monitoreo, incorporando además un análisis FODA para evaluar el sistema chileno desde la perspectiva de bioseguridad y bienestar animal.

Metodología y alcance del análisis

La investigación combinó revisión normativa internacional y literatura técnica con trabajo de campo, mediante encuestas enviadas a 32 empresas de transporte de peces vivos, con una tasa de respuesta del 56,3%. Este levantamiento permitió contrastar la regulación existente con las prácticas reales de la industria.

El análisis incluyó la comparación con directrices internacionales promovidas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), considerando estándares aplicados en países referentes del sector salmonero.

Cumplimiento general, pero con brechas estructurales

En términos generales, Chile muestra una alta adherencia a buenas prácticas en manejo, calidad del agua y formación del personal. El monitoreo de parámetros como oxígeno disuelto, temperatura, pH y dióxido de carbono se realiza de forma constante en la mayoría de las empresas, alineándose con estándares internacionales.

Sin embargo, el estudio detecta debilidades en la mantención de equipos de control y, especialmente, en la falta de una regulación específica sobre densidad de carga durante el transporte, considerada una variable crítica para el bienestar animal.

Asimismo, se observa una ausencia de un registro oficial de empresas de transporte terrestre de peces vivos, lo que limita la trazabilidad y el control sanitario del sistema.

Desinfección y variabilidad de prácticas

Uno de los puntos más relevantes del informe es la heterogeneidad en los protocolos de desinfección. Mientras predomina el uso de amonio cuaternario en Chile, la literatura internacional recomienda el uso de ácido peracético como alternativa más eficiente en ciertos contextos.

Esta diferencia evidencia la falta de estandarización y supervisión normativa uniforme, lo que deriva en prácticas dispares entre empresas, pese a que muchas operan bajo lineamientos de casas matrices internacionales.

Comparación con países líderes

El estudio subraya diferencias significativas con Noruega, considerado referente global en la regulación del transporte de peces vivos. A diferencia de Chile, el país nórdico cuenta con un marco normativo integrado, donde bioseguridad y bienestar animal se articulan de forma sistémica en todas las etapas del proceso.

Además, destaca una fuerte coordinación institucional entre organismos públicos, lo que permite mayor control, fiscalización y trazabilidad, reduciendo la variabilidad operativa observada en Chile.

En contraste, el sistema chileno presenta un buen desempeño técnico, pero con una gobernanza fragmentada, lo que deja espacio a interpretaciones variables y posibles brechas en el control sanitario.

Una industria eficiente, pero con debilidades normativas

El análisis identifica como principales debilidades la falta de regulación específica sobre variables críticas del transporte, la ausencia de un registro oficial de operadores, la capacitación desigual del personal y la falta de uniformidad en la aplicación de desinfectantes recomendados.

Entre las amenazas, el estudio advierte sobre la aparición constante de nuevas enfermedades y desafíos ambientales que pueden comprometer la bioseguridad del sistema.

No obstante, también reconoce fortalezas relevantes, como la adopción de tecnologías de monitoreo, la automatización de procesos y la experiencia acumulada del sector, factores que contribuyen a sostener un alto estándar operativo.

Hacia una mayor estandarización del sistema

El informe concluye que el principal desafío para Chile no está en la operación, sino en la consolidación de un marco regulatorio robusto y coherente. Avanzar hacia una mayor estandarización permitiría reducir riesgos sanitarios, mejorar la trazabilidad y fortalecer la competitividad internacional de la industria salmonicultora.

La experiencia internacional demuestra que la integración entre normativa, fiscalización e institucionalidad es clave para garantizar la sostenibilidad del sector a largo plazo, especialmente en un contexto de crecientes exigencias globales en bienestar animal y bioseguridad.


Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.