2027 será un año decisivo para la movilidad con hidrógeno verde en Chile, con la puesta en marcha de nuevas flotas destinadas a operaciones logísticas y la incorporación del primer bus impulsado por esta tecnología al sistema Red Movilidad de Santiago, consolidando un nuevo paso en la transición hacia un transporte de bajas emisiones.
La empresa Reborn Electric finalizó la fabricación del primer bus a hidrógeno verde diseñado para el transporte público chileno. El proyecto fue desarrollado con el respaldo del Ministerio de Energía y la Unión Europea, junto con la Agencia de Sostenibilidad Energética, la cooperación alemana GIZ y RDU, con el propósito de evaluar su incorporación al sistema de transporte capitalino.
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Felipe Ceballos, cofundador y gerente general de Reborn Electric, explicó que la iniciativa surgió tras la experiencia positiva obtenida por Red Movilidad con los buses eléctricos, lo que abrió la posibilidad de probar tecnologías complementarias para ampliar las alternativas de movilidad sostenible.
La experiencia previa de la compañía en la fabricación de un bus a hidrógeno destinado al sector minero, presentado en 2024, fue uno de los factores que impulsó al Ministerio de Energía a apoyar el desarrollo de una versión enfocada en el transporte de pasajeros.
Además del impacto ambiental, Ceballos destacó el potencial estratégico que representa el hidrógeno verde para Chile. Actualmente, el país depende de la importación de combustibles fósiles, mientras que sus condiciones naturales permitirían producir hidrógeno utilizando energías renovables y recursos disponibles localmente, reduciendo esa dependencia e incluso abriendo oportunidades de exportación.
Una tecnología que complementa a los buses eléctricos
Los impulsores del proyecto enfatizan que el hidrógeno verde no busca sustituir la movilidad eléctrica basada en baterías, sino complementarla.
Los buses impulsados por hidrógeno pueden superar los 500 kilómetros de autonomía y reabastecerse en menos de 15 minutos, características que los convierten en una alternativa eficiente para recorridos de larga distancia o de alta exigencia operativa. En contraste, los buses eléctricos continúan siendo una solución altamente eficiente para trayectos urbanos de menor extensión.
Ambos sistemas utilizan motores eléctricos. La diferencia radica en la fuente de energía: mientras los vehículos eléctricos almacenan electricidad en baterías, los buses a hidrógeno generan electricidad mediante una celda de combustible que combina hidrógeno verde con oxígeno, produciendo únicamente agua como subproducto durante su operación.
El vehículo desarrollado por Reborn Electric iniciará próximamente su etapa de pruebas técnicas, seguida del proceso de homologación y una fase de marcha blanca. La expectativa de la empresa es que el bus comience a operar en Red Movilidad durante 2027.
De manera paralela, la compañía estudia la posibilidad de convertir buses diésel existentes a sistemas impulsados por hidrógeno. Sin embargo, el desarrollo de esta alternativa dependerá de la reglamentación asociada a la legislación aprobada recientemente en el país.
Avanzan proyectos logísticos con hidrógeno verde
El impulso del hidrógeno verde en Chile también alcanza al transporte de carga y las operaciones logísticas.
Gianni López, director del Centro Mario Molina, informó que la institución cuenta con un vehículo de preproducción listo para iniciar pruebas en territorio nacional, luego de que un prototipo completara más de 5.000 kilómetros de pruebas en Barcelona, España, donde existe una infraestructura consolidada para el abastecimiento de hidrógeno.
Las iniciativas están orientadas principalmente a furgones, camiones de tres toneladas y vehículos para operaciones de última y primera milla.
Actualmente se desarrollan acuerdos con empresas de logística en las regiones Metropolitana, Valparaíso, Antofagasta y Magallanes para poner en funcionamiento pequeñas flotas durante 2027.
Entre los proyectos destacados figura un piloto con una empresa de refrigeración que opera al interior del puerto de Valparaíso, donde camiones impulsados por hidrógeno realizarán operaciones exclusivamente dentro del recinto portuario. También se adelantan iniciativas en la zona industrial de Cabo Negro, en la Región de Magallanes.
Costos y desafíos para su masificación
Uno de los principales retos para la expansión del hidrógeno verde continúa siendo el costo de los vehículos. Según el Centro Mario Molina, un camión impulsado por esta tecnología puede alcanzar un valor cercano a los 450.000 dólares, cifra significativamente superior a la de un vehículo diésel convencional.
Para enfrentar esta barrera, la entidad trabaja en modelos financieros que reduzcan la inversión inicial y permitan que los costos operativos sean competitivos frente a los vehículos tradicionales.
Asimismo, se promueve la conversión de unidades diésel a sistemas híbridos que combinan diésel e hidrógeno, una alternativa que podría facilitar la creación de demanda para este combustible sin requerir reemplazos completos de las flotas.
Perspectivas para el transporte sostenible
Las pruebas realizadas muestran que algunos vehículos impulsados por hidrógeno verde han alcanzado autonomías cercanas a los 600 kilómetros sin emisiones directas, posicionándolos como una alternativa para operaciones de larga distancia.
En este escenario, los vehículos eléctricos seguirán liderando los desplazamientos urbanos de corta distancia, mientras que el hidrógeno verde se proyecta como una solución complementaria para recorridos superiores a los 400 o 500 kilómetros diarios.
Expertos coinciden en que 2027 marcará el inicio de una nueva etapa para esta tecnología en Chile, con la entrada en operación de las primeras flotas comerciales y el fortalecimiento de la infraestructura de suministro en regiones como Metropolitana, Valparaíso y Magallanes.
No obstante, el desarrollo del hidrógeno verde también genera debate. Aunque es considerado un elemento clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar hacia la descarbonización del transporte, algunos especialistas advierten que su producción requiere importantes cantidades de agua y energía, lo que podría generar impactos sobre los ecosistemas si no se gestiona de manera sostenible. Asimismo, diversas investigaciones analizan el efecto que podrían tener eventuales fugas de hidrógeno en la atmósfera y su posible influencia indirecta sobre el clima, aspectos que continúan siendo objeto de estudio científico.
Nota Editorial: Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.
Fuente: eldesconcierto.cl





