La fatiga de los conductores continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para la seguridad vial en el transporte de carga por carretera en Chile. Aunque existen normas que regulan las jornadas de conducción y descanso, especialistas advierten que el actual sistema de fiscalización presenta importantes debilidades, lo que limita su efectividad para prevenir accidentes y garantizar operaciones seguras.
El incremento de los flujos logísticos, junto con la presión por cumplir plazos de entrega cada vez más exigentes, ha reactivado el debate sobre la necesidad de equilibrar la eficiencia operativa con la seguridad en las carreteras. A pesar de los avances en infraestructura, gestión de flotas y profesionalización del sector, persisten vacíos regulatorios que continúan exponiendo a conductores, empresas y usuarios de las vías.
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En entrevista con Agenda Logística, Julio Villalobos, director del Centro de Logística y Transporte de la Universidad Andrés Bello (UNAB), explicó que la seguridad en el transporte debe abordarse desde dos perspectivas: la prevención de accidentes (safety) y la protección frente a delitos como robos o actos de violencia (security). En el caso del transporte terrestre, indicó que el principal desafío sigue siendo la reducción de la accidentabilidad.
Según el académico, la evidencia internacional coincide en que la fatiga derivada del exceso de horas de conducción constituye la principal causa de accidentes en el transporte pesado. Sin embargo, sostiene que el sistema chileno continúa enfrentando dificultades para controlar de manera efectiva el cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso.
Un modelo de control con debilidades
Villalobos señaló que el mecanismo vigente se basa en un registro manual que es completado por los propios conductores y cuya finalidad original está orientada al control de remuneraciones más que a la seguridad operacional.
A su juicio, este modelo facilita la aparición de prácticas informales que permiten extender las jornadas laborales sin una supervisión efectiva, debilitando el propósito preventivo de la normativa y dificultando la fiscalización en carretera.
El especialista también advirtió que las restricciones sobre las horas de conducción forman parte de la legislación laboral y no de la Ley de Tránsito. Esta situación deja fuera de la obligación a numerosos transportistas independientes propietarios de sus vehículos, quienes no mantienen una relación laboral formal y, por tanto, no están sujetos a los mismos límites legales.
De acuerdo con Villalobos, esta diferencia genera además una competencia desigual dentro del mercado, ya que algunos operadores pueden ofrecer menores costos y tiempos de entrega más reducidos al trabajar bajo condiciones que no respetan los mismos estándares de descanso exigidos a las empresas formales.
Tecnología disponible, pero con baja implementación
Para el director del Centro de Logística y Transporte de la UNAB, una de las principales medidas para fortalecer la seguridad consiste en incorporar el control de las horas de conducción dentro de la Ley de Tránsito, permitiendo que todos los conductores sean fiscalizados bajo las mismas condiciones.
Asimismo, planteó que el uso obligatorio del tacógrafo digital permitiría registrar automáticamente los tiempos de conducción, pausas y descansos, una herramienta ampliamente utilizada desde hace años en Europa y otros mercados internacionales.
Villalobos afirmó que muchos camiones modernos ya incorporan esta tecnología, por lo que considera que el principal obstáculo no radica en la disponibilidad técnica, sino en la falta de actualización regulatoria.
Respecto al uso de inteligencia artificial, cámaras y sensores para detectar signos de fatiga, explicó que estas soluciones ya están presentes en Chile, especialmente en operaciones vinculadas a la minería, donde los estándares de seguridad son considerablemente más exigentes e incluyen monitoreo permanente, GPS, control de velocidad y protocolos específicos para prevenir accidentes.
Modernizar la regulación y fortalecer la infraestructura
El especialista sostuvo que la realidad del resto del transporte de carga aún está lejos de esos niveles de control. En su opinión, mientras las autoridades no modernicen la fiscalización y los generadores de carga no prioricen la seguridad como criterio de contratación, continuará existiendo una importante brecha entre distintos segmentos de la industria.
Además de actualizar la normativa e incorporar tecnologías de control, Villalobos planteó la necesidad de desarrollar zonas seguras de descanso distribuidas estratégicamente en la red vial, permitiendo que los conductores puedan cumplir sus pausas obligatorias en condiciones adecuadas y con menores riesgos de inseguridad.
El académico concluyó que avanzar simultáneamente en regulación, fiscalización tecnológica e infraestructura permitiría elevar los estándares de seguridad del transporte terrestre chileno y contribuir a reducir la accidentabilidad asociada a la fatiga al volante.
Nota Editorial: Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.
Fuente: agendalogistica.cl





