La incorporación de mujeres al volante del transporte público en Santiago continúa marcando un punto de inflexión en la región. Un total de 22 nuevas conductoras se integran al sistema RED tras completar un programa de formación impulsado por el Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM), en alianza con IGT, Vivipra y la marca King Long, consolidando el avance de la capital chilena hacia un modelo más diverso y equitativo.
Entre las egresadas se encuentra Fanny Pérez de Arce, quien tras desempeñarse como paramédico y auxiliar de farmacia decidió asumir el desafío de conducir buses articulados. Luego de un proceso exigente, destacó las oportunidades que abre esta nueva etapa laboral, evidenciando el impacto que estas iniciativas tienen en la vida de quienes optan por reconvertir su trayectoria profesional.
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El programa de capacitación, que se extendió por más de tres meses y concluyó el 16 de abril de 2026, abordó contenidos clave en conducción, mantenimiento y seguridad operacional. La ceremonia de cierre reunió a autoridades y representantes del sector en las comunas de Pirque y San Bernardo, donde la demanda por conductores continúa en aumento.
Desde el DTPM, su director Eduardo Castro subrayó la relevancia de la colaboración público-privada para impulsar estos cambios estructurales. Actualmente, una de cada seis personas que conduce buses en el sistema es mujer, una cifra que refleja el progreso sostenido en materia de equidad de género. En la misma línea, representantes de la industria destacaron que la participación femenina no solo responde a criterios de inclusión, sino que también aporta mejoras concretas en la calidad del servicio y en los indicadores de seguridad.
El crecimiento ha sido significativo en las últimas décadas. Mientras en 2007 solo 44 mujeres formaban parte del sistema, hoy la cifra supera las 2.300 conductoras. Este avance ha sido impulsado por políticas públicas como el Programa Mujeres Conductoras, vigente desde 2018, que facilita el acceso a licencias profesionales y promueve la inserción laboral femenina en el sector.
A nivel global, la presencia de mujeres en el transporte sigue siendo limitada, especialmente en la conducción de vehículos pesados. Sin embargo, Santiago se posiciona como referente en América Latina, superando ampliamente los promedios internacionales y evidenciando el impacto de políticas sostenidas en el tiempo.
Pese a los avances, persisten desafíos estructurales. Las condiciones laborales, los turnos exigentes y las brechas de seguridad continúan siendo factores que inciden en la participación femenina. A ello se suma un contexto laboral nacional donde la inserción de mujeres aún presenta niveles de inestabilidad, lo que refuerza la importancia de programas que faciliten el acceso a empleos formales y con proyección.
El modelo de համագործación entre empresas, organismos públicos y entidades de formación ha demostrado ser efectivo y replicable. Iniciativas similares ya se han implementado en otras comunas, mientras que la expansión de la electromovilidad abre nuevas oportunidades al reducir barreras físicas asociadas históricamente a la conducción de buses.
El desafío ahora apunta a profundizar la transformación cultural del sector, promoviendo un sistema de transporte que represente de manera más equitativa a la sociedad. La incorporación de estas 22 conductoras no solo amplía la participación femenina, sino que también proyecta un camino posible para otras ciudades de Chile y la región.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.





