Transporte Marítimo y Fluvial

Perspectiva 2019- 2023: Descenso de la carga traería beneficios de largo plazo para puertos

Aunque menor volumen, importaciones se posicionan mejor que pre-pandemia

Aun cuando los volúmenes de carga han disminuido en 2023 en comparación con el auge de la pandemia, muchos de los puertos de Estados Unidos están disfrutando de mayores cifras si se compara con 2019, el último parámetro antes de la montaña rusa de la irrupción del Covid-19. Y es que la brecha entre la disminución anual y el ritmo de crecimiento mensual es una señal de la ‘resaca’ de los volúmenes de carga récord que surgieron en los EE. UU. en 2021 y 2022, cuando los importadores se apresuraron a introducir muebles, productos electrónicos y otros bienes para satisfacer la enorme demanda de los consumidores. Es más, analistas afirman que las cifras sugieren una vuelta a los patrones comerciales normales más que un colapso de la carga: al final, todo es cuestión de perspectiva.

Reportes de prensa estadounidense destacan la ‘fiebre’ de importaciones sufrida durante la pandemia y el inevitable efecto de caída de los volúmenes al enfrentar un escenario de saturación de stock y falta de apetito de compras. Pero, al mismo tiempo, este menor volumen traería beneficios de largo plazo al estabilizar los flujos de carga que colapsaron los puertos de la costa oeste.

Menos contenedores

El dato evidente de menos contenedores es real, pero eso no es necesariamente malo si se mira desde la perspectiva correcta. El comercio de contenedores en las rutas marítimas cruciales de Asia a América del Norte cayó un 26% durante el primer trimestre de este año (enero -marzo) en comparación con el mismo periodo el año anterior, pero si se comparan las cifras actuales con el periodo enero-marzo 2019, hay un aumento de un dígito.

Esta perspectiva llena de optimismo a los puertos de la costa oeste, que llevan años perdiendo volúmenes de carga frente a los puertos del Atlántico y que se han visto aún más afectados por las negociaciones sindicales de los trabajadores portuarios, situación que ha comprometido la confiabilidad de las operaciones.

Beneficios de la descongestión

Las navieras basan la promesa de sus servicios sobre la base del cumplimiento de itinerarios, fechas de llegada a puertos de destino desde donde se activa el tramo final de la cadena de suministro. Los puertos son quienes deben garantizar espacios y tiempos para que los barcos descarguen/carguen, pero si hay congestión y atochamiento, tanto el servicio del puerto como el del transportista se ven comprometidos. Por eso es que la descongestión, causada por el menor volumen de contenedores, es un bienvenido respiro para puertos y navieras. Así, incluso, mejoran los tiempos de traslado, la confianza en los servicios, repercutiendo también en cierta medida en las tarifas de fletes.

Y es que, en plena pandemia, más que una ‘fuga’ de carga desde la costa oeste, lo que realmente se produjo fue un ‘reordenamiento equilibrado’ de los puntos de acceso de la carga hacia el país. Así, los importadores buscaron rutas alternativas para entrar en el país durante la pandemia, cuando las enormes retenciones de buques portacontenedores en el sur de California provocaron retrasos de meses en el transporte de mercancías. Algunos minoristas y fabricantes que desviaron mercancías a Houston, Savannah y Nueva York-Nueva Jersey han vuelto a desviar sus mercancías este año mientras se alargan las negociaciones laborales de la costa oeste.

Desaceleración

Y es que aun con menores importaciones, los puertos siguen registrando una tasa de crecimiento en los últimos años, solo que desacelerada en comparación con el inusual e ‘inflado’ efecto de la pandemia. Lo cierto es que las importaciones en los puertos de Los Ángeles y Long Beach bajaron un 3,2% en abril en comparación con los niveles de 2019, mientras que en el puerto de Savannah (Carolina del Sur, costa este), las importaciones subieron más del 11% respecto al mismo periodo, y en el puerto de Houston (Texas, Golfo de México) subieron casi un 40%.

Impacto Latam

Lo cierto es que la tendencia de menor carga se siente en toda la industria y sí, es dramático si se compara con los desempeños y flujos de 2021 y 2022, en pleno apogeo de la pandemia y los estímulos económicos que propiciaron el impulso del e-commerce internacional. Pero la perspectiva 2019 vs 2023 es la que debe primar, entendiendo que los flujos pueden bajar en comparación con el periodo inmediatamente anterior, pero mejores que 2019. Mientras, hay otros factores que afectan la carga en Latinoamérica, principalmente en las exportaciones como el impacto de las condiciones climáticas y sus efectos sobre las cosechas, los coletazos de las restricciones y sanciones a la carga rusa (granos y combustible) que impulsan solicitud de volúmenes, y el creciente mercado de la electrificación que demanda cobre y litio. Por su parte, las importaciones sufren en el continente, mayoritariamente afectadas por la restricción en el consumo debido a la alta inflación. ¿Lo bueno? Puertos con espacio para recibir naves y una industria con espacio para crecer.

Fuente: Mundo Maritimo

Imagen: Diario del Exportador

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