Un bloqueo de carreteras que se prolongó durante 52 días en Bolivia se convirtió en uno de los mayores desafíos recientes para la logística del norte de Chile, obligando a los puertos de Arica e Iquique a desplegar medidas extraordinarias para garantizar la continuidad de las operaciones y minimizar el impacto sobre el comercio exterior.
La crisis, originada por un conflicto político interno en el país altiplánico, interrumpió el tránsito en las principales rutas que conectan con Chile, especialmente en los departamentos de Cochabamba, Oruro y La Paz. Como consecuencia, miles de toneladas de carga destinadas a los terminales portuarios quedaron inmovilizadas, mientras la acumulación de contenedores comenzó a presionar la capacidad operativa de los recintos.
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La estrecha relación comercial entre Bolivia y los puertos chilenos, respaldada por el Tratado de Paz y Amistad de 1904 que garantiza el libre tránsito, hizo que las restricciones viales tuvieran un efecto inmediato sobre la cadena logística, afectando la rotación de carga y la disponibilidad de espacios para nuevos embarques.
Medidas para evitar la congestión
Frente al incremento de la carga almacenada, la Empresa Portuaria Iquique (EPI) activó un plan de contingencia que contempló la habilitación de un patio temporal de aproximadamente 10.000 metros cuadrados en el sector Ex Marco. El objetivo fue ampliar la capacidad de almacenamiento y mantener el flujo del comercio exterior mientras persistían las restricciones en territorio boliviano.
Desde EPI señalaron que la iniciativa respondió a un trabajo coordinado con la comunidad logística para evitar que la saturación del terminal afectara la continuidad operacional.
Posteriormente, Iquique Terminal Internacional (ITI), en conjunto con EPI y el Servicio Nacional de Aduanas, implementó una Zona Primaria Temporal con capacidad para más de 500 contenedores en las instalaciones de la ex Marco Chilena, fortaleciendo la capacidad de respuesta ante la contingencia.
El gerente de Operaciones de ITI, Cristopher López, destacó que la coordinación entre autoridades, operadores logísticos y organizaciones de transportistas fue determinante para desarrollar soluciones que permitieran sostener la operación durante el periodo de crisis.
Coordinación para enfrentar la recuperación
Mientras se mantenían los bloqueos, las autoridades y los distintos actores de la cadena logística ajustaron los procesos de manera permanente, no solo para administrar la congestión existente, sino también para prepararse para el retorno masivo de camiones una vez restablecida la circulación en Bolivia.
A pesar del escenario adverso, el Puerto de Iquique movilizó durante mayo un total de 324.347 toneladas, cifra que representó un crecimiento del 5 % frente al mismo mes del año anterior. No obstante, la carga en tránsito hacia Bolivia registró una disminución del 17 %, reflejando el efecto directo de las restricciones sobre su principal mercado.
El gerente general de EPI, Rubén Castro Hurtado, afirmó que estos resultados evidencian la capacidad de adaptación del terminal y el proceso de diversificación de cargas que ha fortalecido su desempeño, resaltando además el trabajo conjunto desarrollado con el concesionario y el Servicio Nacional de Aduanas.
Reapertura de rutas y aumento en los despachos
El levantamiento de los bloqueos generó un nuevo desafío operativo. La llegada simultánea de cientos de camiones para retirar la carga acumulada exigió la implementación de todas las medidas de contingencia diseñadas durante las semanas anteriores.
Durante la primera semana de normalización, ITI despachó 580 contenedores con destino a Bolivia. Según Cristopher López, la planificación anticipada y la coordinación con clientes, transportistas y autoridades permitieron responder de manera eficiente al aumento de la demanda y mantener los estándares de servicio del terminal.
Días después, el concesionario informó que los despachos superaban los 1.900 contenedores. El gerente general de ITI, Rodrigo Pommiez, explicó que las medidas extraordinarias implementadas, junto con el compromiso de los trabajadores y la colaboración entre los distintos actores de la cadena logística, permitieron mantener la continuidad de los servicios y acelerar el retiro de la carga acumulada.
Un precedente para la logística regional
La contingencia dejó importantes enseñanzas para el sistema logístico del Cono Sur. La experiencia demostró que la infraestructura portuaria requiere complementarse con planificación, coordinación público-privada y capacidad de adaptación para enfrentar interrupciones que pueden originarse fuera de las fronteras nacionales.
Asimismo, puso de manifiesto la alta interdependencia existente entre los corredores logísticos internacionales y la necesidad de fortalecer estrategias de resiliencia, especialmente en momentos en que Chile impulsa iniciativas como el Corredor Bioceánico Vial para consolidarse como plataforma logística regional.
Más allá de la emergencia, los 52 días de bloqueo en Bolivia se consolidan como un caso de referencia para la industria, al evidenciar que la competitividad de un corredor internacional depende tanto de la infraestructura disponible como de la capacidad de todos los actores para responder de forma coordinada ante escenarios de alta complejidad.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.
Fuente: agendalogistica.cl





