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Central Hidroeléctrica San Carlos vuelve a evaluación ambiental con inversión de US$420 millones

Imagen de referencia generada con IA.

El proyecto hidroeléctrico San Carlos retomó su proceso de evaluación ambiental con una inversión estimada de 420 millones de dólares, luego de que sus promotores presentaran un nuevo Estudio de Impacto Ambiental (EIA) ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). La iniciativa busca fortalecer la generación de energía renovable en Chile y contribuir a la diversificación de la matriz eléctrica nacional.

La propuesta contempla la construcción de una central hidroeléctrica de pasada, diseñada para aportar electricidad de manera continua al Sistema Eléctrico Nacional. Por su magnitud económica y técnica, el proyecto se perfila como una de las iniciativas de infraestructura energética más relevantes que han retomado su tramitación ambiental durante el segundo semestre de 2026.

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La actualización del expediente responde a la necesidad de incorporar nuevos antecedentes técnicos y ambientales, así como atender las observaciones realizadas durante evaluaciones anteriores por entidades públicas y comunidades cercanas a la cuenca involucrada. Entre los aspectos revisados se encuentran el comportamiento de los recursos hídricos, la protección de los ecosistemas acuáticos y las condiciones de estabilidad de las riberas.

Infraestructura hidráulica y protección de los ecosistemas

El diseño de la central contempla una bocatoma para captar agua del cauce natural, que posteriormente será transportada mediante túneles subterráneos y tuberías de presión hasta la casa de máquinas. Allí, el movimiento del recurso hídrico permitirá accionar turbinas para producir electricidad, antes de devolver el agua al río.

Uno de los principales componentes de la actualización ambiental está relacionado con el manejo de los caudales. El nuevo planteamiento incorpora medidas para garantizar un flujo ecológico permanente, con el propósito de proteger las especies de peces nativos y mantener las condiciones necesarias para las actividades agrícolas y de riego ubicadas aguas abajo.

La iniciativa también incluye infraestructura complementaria para evacuar la energía generada, entre ella una línea de transmisión de alta tensión y subestaciones eléctricas. Asimismo, se contemplan intervenciones en las vías de acceso para facilitar el traslado de equipos y maquinaria pesada durante la construcción, reduciendo las afectaciones sobre la movilidad en las zonas rurales.

Desde la perspectiva del sistema eléctrico, las centrales hidroeléctricas de pasada representan una alternativa para complementar otras fuentes renovables, especialmente la solar y la eólica, cuya generación depende de las condiciones climáticas.

En ese contexto, especialistas del sector energético destacan que este tipo de infraestructura puede contribuir a proporcionar mayor estabilidad y continuidad al suministro eléctrico, disminuir la dependencia de centrales térmicas de respaldo y fortalecer los objetivos de descarbonización.

Construcción generaría empleo y oportunidades para las comunidades

La ejecución de las obras se proyecta para varios años, teniendo en cuenta la complejidad de los trabajos de excavación de túneles, construcción de estructuras de hormigón y montaje de los equipos electromecánicos de la central.

Durante esta etapa, el proyecto prevé generar cientos de empleos directos e indirectos, además de abrir oportunidades comerciales para empresas proveedoras y trabajadores de las localidades cercanas. La contratación de personal de la zona figura entre los aspectos contemplados para impulsar los beneficios económicos asociados a la construcción.

Con la presentación del nuevo Estudio de Impacto Ambiental, la iniciativa deberá avanzar por las distintas etapas de revisión técnica y administrativa. En este proceso tendrán participación entidades como la Dirección General de Aguas, la Corporación Nacional Forestal y el Servicio Agrícola y Ganadero, organismos encargados de evaluar los posibles impactos dentro de sus respectivas competencias.

También se desarrollarán instancias de participación ciudadana para recoger las inquietudes de las comunidades y establecer los compromisos ambientales correspondientes.

La aprobación de los estudios y el cumplimiento de las exigencias regulatorias serán determinantes para definir la viabilidad de la Central Hidroeléctrica San Carlos, una inversión de US$420 millones que busca aportar nueva capacidad de generación renovable y fortalecer la infraestructura eléctrica chilena.

Nota Editorial: Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.

Fuente: Logistica360chile.cl