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El diésel vuelve a elevar la presión sobre el transporte de carga en Chile

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El transporte de carga en Chile enfrenta nuevamente una escalada de costos por el encarecimiento del diésel, mientras el Gobierno anticipa un nuevo incremento para este jueves 10 de septiembre, el tercero consecutivo, en medio de la volatilidad internacional provocada por el conflicto en Oriente Medio.

El ministro de Hacienda reconoció que las empresas transportistas han absorbido hasta ahora buena parte del aumento del combustible, aunque advirtió que la evolución de los precios internacionales continúa marcada por un alto nivel de incertidumbre. Ante este escenario, las autoridades consideran que una parte de la mayor presión sobre los costos podría comenzar a trasladarse hacia los generadores de carga.

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El próximo ajuste se conocerá cuando la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) publique su nuevo reporte. El monto exacto aún no ha sido informado, ya que dependerá del cálculo realizado antes de la entrada en vigencia de los nuevos valores.

El diésel, un costo estratégico para la logística

Desde el Gobierno señalaron que el transporte de carga ha tenido que asumir el incremento del combustible y destacaron la importancia del diésel como insumo para múltiples actividades productivas y de transporte.

La situación internacional ha contribuido a profundizar la presión sobre el mercado. La guerra en Oriente Medio y los daños registrados en capacidades de refinación han incidido sobre las cotizaciones internacionales, con efectos que terminan repercutiendo en el mercado chileno.

Los precios de paridad publicados por ENAP muestran la magnitud de esa variación. Al 3 de septiembre, el diésel registraba un valor de referencia de US$1.192,29 por metro cúbico, frente a los US$839,39 del 9 de julio. Estas cifras corresponden a precios de paridad y no representan directamente el valor que pagan los consumidores en las estaciones de servicio, pero sirven como referencia para entender el contexto externo que influye en la formación de los precios.

Un nuevo ciclo de aumentos

El escenario actual ocurre después del fuerte incremento registrado en marzo, cuando el inicio del conflicto llevó al Gobierno a trasladar una mayor parte del aumento internacional hacia el mercado interno. En ese momento, el diésel subió cerca de 62%, equivalente a aproximadamente 580 pesos chilenos por litro.

Durante los meses siguientes, la tendencia se revirtió parcialmente. Entre abril y comienzos de julio se registraron varios descensos y, en junio, el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) permitió una reducción de 117,5 pesos por litro en el diésel.

El mecanismo busca amortiguar las variaciones de los precios internacionales y evitar que sus movimientos se trasladen de manera inmediata y completa al mercado nacional.

Sin embargo, la trayectoria cambió nuevamente a finales de julio. Desde entonces, los combustibles han acumulado nuevos incrementos asociados a las tensiones entre Estados Unidos e Irán y a la presión sobre el mercado internacional del petróleo. El ajuste previsto para este jueves marcará la tercera subida consecutiva.

Transportistas enfrentan menor margen

El comportamiento de los combustibles ya había generado preocupación entre los gremios del transporte de carga durante agosto. Las organizaciones del sector advirtieron que las empresas cuentan con un margen cada vez más reducido para absorber nuevos incrementos sin afectar la sostenibilidad de sus operaciones.

La situación también comienza a reflejarse en otros sectores de la economía. En agosto, la inflación mensual alcanzó 0,6%, el doble de lo previsto por parte del mercado. Con este resultado, la variación acumulada durante 2026 llegó a 3,6%, mientras que el registro interanual se ubicó en 4,1%.

El sector transporte estuvo entre las divisiones que presentaron mayores incrementos, con una variación de 1,6% durante el mes.

El Gobierno relacionó parte de esta evolución con el mayor costo de los combustibles derivado del conflicto internacional, además de los efectos ocasionados por los temporales que afectaron a distintas zonas del país. En contraste, la inflación subyacente, que excluye algunos componentes de mayor volatilidad, avanzó 0,1%.

Para la industria logística, el principal desafío será determinar cuánto tiempo podrán los transportistas continuar absorbiendo el aumento del diésel. Si la tendencia alcista persiste, el impacto podría trasladarse progresivamente a las tarifas y alcanzar a los cargadores y a otros actores de las cadenas de abastecimiento.

Nota Editorial: Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.

Fuente: infobae.com