Transporte Aéreo

El 70% del combustible aéreo será verde en 2050

La nueva normativa, una vez aprobada, obligará a los proveedores a suministrar a los aeropuertos de la UE una cuota mínima de SAF a partir de 2025.

El Consejo y el Parlamento Europeo han llegado a un acuerdo provisional sobre ReFuelEU Aviation, una iniciativa con la que se pretende descarbonizar el sector de la aviación y garantizar que Europa sea climáticamente neutra en 2050 mediante el aumento de la producción y uso de combustibles de aviación sostenibles (SAF, por sus siglas en inglés) en la UE. Esta propuesta forma parte del paquete Fit for 55, la estrategia que la Comisión Europea presentó el 14 de julio de 2021 para reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en, al menos, un 55% en 2030.

Una vez aprobadas, las nuevas normas exigirán a los proveedores de combustibles de aviación que suministren una cuota mínima de SAF en los aeropuertos de la UE a partir de 2025, cuyo porcentaje irá aumentando cada cinco años hasta 2050.

El calendario marcado es el siguiente: un 2% de combustibles verdes como mínimo en 2025, un 6% en 2030, un 20% en 2035, un 34% en 2040, un 42% en 2045 y un 70% en 2050. Además, a partir de 2030, una proporción específica del mix de combustibles deberá contener un porcentaje mínimo de combustibles sintéticos como el e-queroseno, que irá desde el 1,2% en 2030, al 2% en 2032, 5% en 2035 y así hasta llegar al 35% en 2050.

Según la propuesta, la obligación de mezcla abarca ciertos biocombustibles producidos a partir de residuos agrícolas o forestales, algas, biorresiduos, aceite de cocina usado o ciertas grasas animales; combustibles de carbono reciclado y combustibles de aviación sintéticos (electrocombustibles); así como el hidrógeno renovable. Quedan excluidos los cultivos alimentarios y forrajeros y los derivados de palma y soja.

Por su parte, los operadores de aeronaves que despeguen de aeropuertos de la UE solo podrán repostar con el combustible necesario para dicho vuelo. El objetivo es evitar emisiones relacionadas con el peso añadido o la fuga de carbono causados por prácticas de sobrerrepostaje para evitar el repostaje con SAF. Asimismo, los aeropuertos deberán garantizar que disponen de infraestructuras de abastecimiento de combustible aptas para la distribución de SAF.

Para promover aún más la descarbonización del sector de la aviación e informar al público, el acuerdo recoge la puesta en marcha, a partir de 2025, de una etiqueta -que será voluntaria- para el desempeño ambiental de los vuelos. Las aerolíneas podrán comercializar sus vuelos con una etiqueta que indique la huella de carbono esperada por pasajero y la eficiencia esperada de CO2 por kilómetro, lo que permitirá a los pasajeros comparar el desempeño ambiental de los vuelos operados por diferentes compañías en la misma ruta.

La nueva normativa también pretende que todos los ingresos de las multas por incumplimiento por parte tanto de las aerolíneas, como de los aeropuertos y/o proveedores de combustible, sean destinados a la investigación e innovación para reducir la diferencia de precio entre los combustibles sostenibles y los convencionales.

La Comisión Europea prevé que esta medida logrará reducir, por sí sola, alrededor de dos tercios las emisiones de CO2 de la aviación en 2050, aportará beneficios climáticos y de calidad del aire al reducir también otras emisiones contaminantes distintas del CO2, situará a Europa a la vanguardia de la producción de combustibles innovadores limpios a escala mundial, aumentará la seguridad energética de la UE al reducir la dependencia de los productos energéticos procedentes de terceros países y supondrá la creación de más de 200.000 puestos de trabajo adicionales en la UE principalmente en el sector de las renovables.

Iniciativas en España

España no quiere quedarse atrás en la carrera por la descarbonización del sector aéreo. Una de las iniciativas más recientes ha sido la puesta en marcha de la Alianza para la Sostenibilidad del Transporte Aéreo (AST), integrada por más de 900 empresas y entidades (AOP, Exolum, Aena, Airbus, Ecodes, Enaire, IATA, o Iberia, entre otras) que generan más de 294.000 puestos de trabajo directos y un volumen de negocio superior a los 80.580 millones de euros en el país, cuyo objetivo final es convertir a España en un país de referencia en el desarrollo de las nuevas tecnologías en el sector de la aviación.

Empresas de la talla de Repsol, Cepsa y bp, están llegando a distintos acuerdos y consolidando alianzas para descarbonizar el transporte aéreo. Entre los más recientes, destacamos el acuerdo estratégico firmado entre Repsol y Ryanair por el que la multienergética facilitará a la aerolínea el acceso a un máximo de 155.000 toneladas de combustible sostenible de aviación entre 2025 y 2030, así como el convenio de colaboración entre Repsol y Gestair por el que ambas compañías también se comprometen a promocionar y favorecer el desarrollo de SAF en el sector de la aviación de negocios. En este sentido, Repsol pondrá en marcha en Cartagena la primera planta de biocombustibles avanzados de España a finales de 2023.

Cepsa, por su parte, ha creado una joint venture con Bio-Oils para construir en Huelva la mayor planta de biocombustibles de segunda generación del sur de Europa, que producirá anualmente unas 500.000 toneladas de SAF y diésel renovable. La multienergética también ha firmado un acuerdo reciente con la aerolínea Wizz Air, a la que suministrará SAF a partir de 2025 para las rutas que opera en España, producido a partir de residuos orgánicos.

Air bp también anunciaba en marzo pasado la primera venta de SAF con Certificación Internacional de Sostenibilidad y Carbono (ISCC) en la UE. Fabricado por coprocesamiento de materias primas sostenibles junto con materias primas fósiles, el SAF procedente de la refinería de bp en Castellón ha surtido un vuelo realizado por Latam Cargo Chile desde Zaragoza con destino a Norteamérica.

Fuente: El Economista

Imagen: Portafolio

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