El aumento del precio del diésel y la alta dependencia de Chile de las importaciones provenientes de Estados Unidos vuelven a poner en el centro del debate la electrificación del transporte y la industria como alternativa para avanzar hacia una mayor soberanía energética y reducir la contaminación local.
Chile se encuentra entre los países de América Latina con mayor dependencia de combustibles fósiles importados. De acuerdo con datos recopilados por la ONG Uno.Cinco, entre enero y julio de 2026 el país recibió cerca de 3 millones de toneladas de diésel, de las cuales el 92% tuvo como origen Estados Unidos.
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La situación adquiere relevancia ante el incremento del precio del combustible y la posibilidad de que Estados Unidos limite temporalmente sus exportaciones de diésel, una medida que estaría siendo evaluada para contener los precios internos.
Durante lo que va de 2026, el precio del diésel acumula un aumento de $320 por litro. El incremento repercute en actividades como el transporte de alimentos y mercancías, la minería y la movilidad de las personas, además de generar presión sobre el costo de vida de los hogares.
“Cuando la cadena de suministro depende de un solo país, una decisión política allá se convierte en una crisis acá”, señalaron desde Uno.Cinco, organización que plantea acelerar la transición hacia tecnologías eléctricas para disminuir la exposición a las variaciones del mercado internacional de combustibles.
El exministro de Medio Ambiente y actual director del Global Methane Hub, Marcelo Mena, también defendió una mayor incorporación de vehículos eléctricos en distintos segmentos del transporte.
Según Mena, el proceso ya se observa en los buses del transporte público, los vehículos comerciales y una flota de camiones que comienza a incorporar tecnologías eléctricas. El exfuncionario sostiene que reducir el consumo de combustibles fósiles permitiría disminuir la exposición de la economía a las fluctuaciones de sus precios.
Diésel, impuestos y contaminación
Mena planteó además revisar el tratamiento tributario que recibe el diésel utilizado por vehículos comerciales y de carga. Entre sus propuestas está eliminar las exenciones tributarias asociadas a este combustible y utilizar parte de los recursos adicionales para incentivar el recambio hacia vehículos eléctricos.
El debate no se limita al precio de los combustibles. También involucra sus efectos sobre la calidad del aire y las emisiones contaminantes.
De acuerdo con Mena, la estructura tributaria chilena ha generado una diferencia significativa entre la carga impositiva aplicada al diésel y a la gasolina. A su juicio, esta situación ha contribuido al aumento de la participación de vehículos diésel, que habría pasado de 3% a 20%.
El exministro sostiene que esta transformación ha incrementado la participación de los vehículos diésel en las emisiones contaminantes provenientes de fuentes móviles. En Santiago, afirma, los vehículos medianos que utilizan este combustible mantienen una incidencia relevante en la contaminación, pese a las restricciones de circulación y otras medidas implementadas para mejorar la calidad del aire.
Para Uno.Cinco, Chile dispone de condiciones favorables para avanzar en la electrificación debido a su potencial de generación solar y a una matriz eléctrica que incorpora progresivamente más fuentes renovables.
La organización plantea que la electrificación del transporte, la minería y la industria sea incorporada a una estrategia de soberanía energética, con metas concretas, plazos definidos y participación de especialistas de distintos sectores.
Nota Editorial: *Este contenido fue escrito con la asistencia de un editor de eltransporte.com, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación.
Fuente: eldesconcierto.cl





